Guaidó Reino Unido David Vallenilla

Ya está bien … ¡Estoy emocionado!

Guaidó Reino Unido David Vallenilla
Juan Guaido | Foto: EFE-RAYNER PEÑA

Vayamos al grano una vez. Quien escribe esto, seguramente acompañado de una mayoría decisiva de compatriotas, está emocionado. ¿Porque? Pues porque el comportamiento de la llamada «dirección opositora» ya ha encontrado y superado todos los parámetros de egoísmo e incompetencia a las puertas de unas elecciones que se celebrarán en unas semanas.

Hasta ese momento, estábamos comprometidos y respetamos escrupulosamente el apoyo solidario al diputado Guaidó y su gobierno interino, dejando para mejores momentos las críticas que pudimos alimentar en relación a diversos aspectos de su gestión. Pero ya es imposible aplazar la denuncia y tomar una decisión cuando toda la plataforma se cae al suelo sin que aparezca ninguna posibilidad de enmienda, sino más bien la «crónica de una muerte anunciada» que se expresará en la noche del 21 de noviembre en la forma de una «victoria» de quienes convocaron la farsa que culminará en este día, obviamente con todas las posibles ventajas y escollos.

Las siguientes consideraciones no pretenden tomar una posición sobre quiénes son los «buenos» y quiénes son los «malos» en la película, que, en este punto, ya no es relevante.

Es sumamente difícil ver que aquellos en quienes depositamos nuestras esperanzas desde la prometedora investidura del interino el 23 de enero de 2019, casi tres años después, no solo no hayan podido cumplir los deseos acariciados por la mayoría. eso en todas las medidas es aproximadamente el 80%. Entendemos que los cambios no se iban a poner en bandeja sino que se debían llevar a cabo con trabajo, decencia, ejemplo y unidad ante un adversario desprovisto de escrúpulos.

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Sabemos que en esta lucha ha habido demasiada sangre y suficiente sufrimiento por parte de la gente común como líderes y otros que han pagado – y continúan pagando – el precio de la prisión, la tortura, el exilio y otros problemas para ellos, una desigualdad. batalla. Homenaje a quienes lo merecen, pero ya no es posible dejar las críticas para más tarde ya que los mismos actores del drama se encargan día a día de exhibir todas las deficiencias que nos dijeron que viniéramos a resolver.

El valiente y valiente congresista Juan Guaidó, que hace apenas dos años recibió un homenaje público permanente del presidente Trump y ambas cámaras del Congreso de los Estados Unidos amasando un sólido capital político, ha terminado siendo rehén de los partidos del llamado G4 que le ató las manos impidiéndole jugar en la clave de la unidad nacional, sometiendo su actuación a las agendas grupales de todos.

Las sospechas de acuerdos turbios, verdaderos o no, de recursos escasos y muy controvertidos que podrían estar disponibles nunca se abordaron de la manera enérgica que el grupo esperaba y exigía.

Los elementos de la agenda política y el esfuerzo conjunto desplegado en su momento en la elaboración del Plan Nacional se desperdiciaron en disputas subordinadas para ser olvidados.

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La puesta en escena de conflictos internos entre líderes de la base dispuestos a «apoderarse incluso de una decisión» de una alcaldía, un cuerpo legislativo o un gobernador en detrimento de una posición común, con el vergonzoso resultado de las luchas subordinadas por las candidaturas para ocupar camarotes en El titanic.

La distribución de cargos y cargos en base a cuotas partidistas que derivó en el traspaso de estos feudos a lo que podría ser una fructífera acción colectiva.

El derroche de apoyo y solidaridad internacional que ha hecho de la causa venezolana un tema de agotamiento, defendido por múltiples voceros autoproclamados y descoordinados.

La vergüenza de la elección a la alcaldía de Baruta, donde las mismas personas que ahora desafían al gobierno de Miranda no pudieron lograr la unidad, dejando el ayuntamiento en manos del oficialismo. Vergüenza que se repite de nuevo entre MM. Ocariz y Uzcátegui en feroz competencia por el gobierno de Miranda con el resultado que ya está señalado. (No sé quién tiene razón ni quién es bueno o malo, lo que sí sé es que le darán un trofeo ultrapreciado al madurismo). Lo mismo en Lara y seguramente en otros lugares.

Julio Borges Alex Saab
Jules Borges

El espectáculo surrealista de uno de los partidos del G4 -Primero Justicia- se disocia públicamente del interino con acusaciones, seguramente ciertas, mientras que su jefe, el señor Borges, no renuncia a su responsabilidad como canciller, y su segundo aspirante en el Ayuntamiento de Caracas; las acusaciones de Calderón Berti (a quien respeto plenamente) revelando los motivos de su destitución como embajador en Colombia cuando denunció a los «jujús» de Monómeros, hoy envueltos en un escándalo cuyos escombros fecales ensucian tirios y troyanos.

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Los incesantes ataques a quienes con admirable coraje siguen defendiendo a Citgo y PDVSA (ad-hoc), cuya existencia misma pende de un hilo, así como las críticas de los embajadores y enviados que se hacen mejor con las uñas.

Maniobras furtivas que finalmente llevaron a la salida del brillante abogado José Ignacio Hernández, cuyo talento le permitió patear cosas para quedarse con activos externos.

David Uzcátegui, Carlos Ocariz
David Uzcategui. Foto: Prensa David Uzcátegui

La agenda de Leopoldo López, Voluntad Popular y otros que una y otra vez se han interpuesto en el camino de la recuperación al tiempo que reconocen su valentía personal.

De todos modos … los límites de un artículo periodístico no nos permiten ahondar más en el tema, pero tú, lector del sábado, dime si este columnista, así como sectores muy amplios de la heterogénea pero mayoritaria «oposición», nos No tengo por qué culpar a quienes, a causa de su miopía, están decididos a hundir aún más al país en el pozo de la ignominia.

@ apsalgueiro1

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